¿Estamos matando la creatividad?

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¿Recuerdas la creatividad que tenías cuando eras niño? ¿Recuerdas las cosas que te gustaba hacer? ¿Y qué pasó con todo eso, aún te gusta hacerlas, o las dejaste en el olvido?

¿Cómo es que un niño un día parece perder su creatividad y deja de hacer las cosas que tanto le gustaban antes?

Encontré una carta que le escribe un hombre a su sobrino quien está sumamente emocionado porque inicia su educación secundaria (high school).

Tal vez la carta es ficticia pero, lo que plantea en sus líneas, es muy impactante.

Creo que no está lejos de la verdad sobre el sistema educativo actual. La pregunta es, ¿Por qué no interferimos? ¿Por qué no opinamos? ¿Acaso no sólo mutilaron nuestra creatividad y personalidad, sino que nos hemos convertido en seres autómatas, incapaces de exigir los cambios necesarios para el mejor desarrollo de nuestros hijos?

No voy a extenderme más porque quiero que lean la carta que les he mencionado.


La Carta del Tío

Mi querido sobrino Juan:

Me informas que ya vas a empezar tu bachillerato, y que anticipas grandes cosas, que serán mucho más interesantes que el fastidio de la primaria. A lo mejor, mi deber es felicitarte y decirte que debes estudiar para sacar notas altas y así agradecer a la familia. Te quiero hablar muy honesta y francamente.

Últimamente me persiguen unos pensamientos que no me gustan. Todo empezó hace unas semanas, cuando recibí una carta de tu abuela. Ella me dice que pasó una mañana entera viendo una colección de dibujos que hice cuando tenía cinco años. También dice que yo tenía tanta curiosidad, que me metía en cada cosa, tratando de aprender todo en un momento, que ella recordaba especialmente, como yo siempre contaba a todo el mundo todo lo que veía e imaginaba y que, cuando me faltaban palabras; yo las inventaba. ¿Sabes una cosa, Juan? En esa carta mi mamá habla de un “yo” que no conozco. Si ella tiene razón –y debe tenerla- yo a los cinco años era todo un autor, pintor, investigador y artista: un tipo valioso.

¿Qué me pasó? Ahora no soy nada de eso. Ahora, lo único que leo es el periódico (deportes y comiquitas). Tampoco escribo. ¿Y dibujar? Nunca. Siento que ahora estoy pensando por primera vez, en años. Si yo era tan creador y tan investigador a los cinco años, ¿Por qué soy tan torpe y flojo a los 29?

He pensado sobre esta pregunta por casi un mes. Creo que hay una respuesta. Perdí mi creatividad porque pase los 17 años, sentado en un pupitre, matándome. Yo creo que el culpable de la muerte de la mente creativa de Juan José Rodriguez, ingeniero y profesor universitario, fueron los estudios. Mi asesino fue el sistema escolar. Yo creo que ese sistema sigue asesinando. Estoy escribiendo con la esperanza de que no permitas que te asesine a ti.

La semana pasada pregunté a un alumno mío, por qué estudiaba. “Para ser alguien en la vida”, me contestó. Pregunté a otra y respondió: “Porque quiero ser alguien como usted”. Ellos creen que no son nada ahora, que la vida empieza al graduarse. ¿Qué mentira? ¿Será que nacer no vale nada ahora? ¿ De dónde viene todo eso?

Yo me imagino Juan, que cuando tú y yo teníamos cinco años, no pensábamos mucho en el futuro; lo importante era el presente. Dibujábamos por ejemplo, porque tuvimos ganas de dibujar…Cuando llegamos a la escuela, había una materia: Dibujo. Yo recuerdo la primera vez que tuve esa clase. Agarre mi lápiz y empecé a dibujar como un loco, gozaba un puyero. Vino la maestra, me miró y dijo: “No Juan, tienes que dibujar una flor igual a la del pizarrón”. Yo traté de hacerlo pero no me gustó, por eso la cambié, poniendo mis propios colores y adiciones. La maestra regresó. Tomo mi dibujo, escribió un “5” muy grande y me lo devolvió. Nunca más traté de dibujar según mis propias ideas. Nunca más me gustó dibujar. No sé si a ti te pasó algo semejante. Yo recuerdo también, un examen de Historia Universal. A  mí me interesó mucho nerón, porque vi una película que tratada de los emperadores romanos. Leí toda una semana. Llegó el examen. Había una pregunta sobre  los emperadores, yo escribí tres páginas enteras. Me “rasparon” porque no puse los puntos como estaban en el texto.

Por eso es que tu sientes que la primaria es un fastidio.  Por eso es que tú crees que el liceo será tan bueno que justificará todo lo que sufriste hasta ahora. Ya tú has llegado a pensar que la vida comienza en el futuro. Temo que ya has perdido parte de tu iniciativa y ganas de hacer, aprender y crear.

La tragedia es que el bachillerato no será diferente. Ahora si te pedirán que pienses un poco. Pero ¿Qué tipo de pensamiento?

Será más que todo, ejercicios de imitar un proceso mental que te enseñan antes de empezar. Nunca te preguntaron qué quieres estudiar tú. Nunca te exigirán una opinión propia. ¿Y en tu universidad? Bueno, Juan, la cosa es más sofisticada, pero básicamente igual.

Yo no sé cómo lo ves tú. A mí me preocupa más que todo porque, todo el sistema encuadra perfectamente con las exigencias de nuestra sociedad “moderna”. Esta sociedad es una máquina de producción y consumo. Antes querían a los músculos humanos (p.e. tu abuelo que todavía vende su cuerpo durante ocho horas en la fábrica), como una pieza de una máquina. Hoy, ni tus músculos, ni los míos, son tan interesantes. No pueden competir con la automatización. Hoy son nuestras mentes las que pueden servir como piezas de máquina. Pero según tu abuela, mi mente natural era muy independiente. Por eso existe una fábrica especial para convertir mentes creadoras en piezas de máquinas. La fábrica se llama “Sistema Escolar”. Ya te ha quitado parte de tu creatividad innata, por eso te manda una segunda parte del proceso: el bachillerato.

¿Qué hacer pues?¿Dejar de estudiar? Yo no sé, pero creo que no, la realidad brutal, es que es muy difícil que tu solo, afuera, hagas mucho para ti personalmente, o para mejorar la situación en general. Tampoco tu familia te entendería nunca.

Tal vez estoy loco, pero a mí me parece que la cosa es ver tu liceo como si fuera una cárcel. No debes entenderme mal: dentro de una cárcel, tú harías muchas cosas por educarte. La institución no te va a ayudar mucho. Busca tu propia forma de aprender. Si, puedes y debes leer, escribir, dibujar y discutir con tus compañeros y profesores. Tendrás que tomar la iniciativa. Tal vez podrás formar un circulo de estudio, para investigar y discutir lo que a ustedes le interesa.

Pero a la vez debes recordar que no estás solo. A lo mejor podrás educarte fuera de tus clases, pero tus compañeros y profesores (ellos también son víctimas de ese encarcelamiento), seguirán igual. No basta liberarte a ti mismo. De alguna manera debemos, tu y yo, ir pensando en cómo liberar a todo el sistema escolar venezolano. Yo me vuelvo loco si pienso que el mundo está condenado a la mecanización de las nuevas generaciones.

Yo no sé qué hacer concretamente, lo importante es ver que actualmente el estudiante y el profesor están al servicio de la fábrica escolar, y que necesitamos lo contrario: las escuelas al servicio de, y planificada por, los estudiantes y profesores. Yo creo que es importantísimo empezar ya –cada uno donde está- a experimentar con diálogos, con lo creativo que podamos imaginar, dentro y fuera de la clase. Descubrir formas libres de educarnos. Buscar personas, gente como tú y yo, para organizarnos.

Te juro que cuanto más pienso, más me convenzo de que la educación en nuestro país, ha sido víctima de una historia no entendida, de una tecnificación del mundo occidental que nadie sabe manejar, de un neocolonialismo sumamente efectivo, y de nuestra infinita capacidad de engañarnos.

Me parece que en vez de decirte lindas cosas sobre el bachillerato, mi deber ha sido decirte, que no debes engañarte más.

Con amor,

Tu tío Juan José

Tomado de la Revista Protesta.


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